Y yo estaba ahi, sentado en la puerta de Mecánica, sabado al mediodia. Llovía delicadamente, lo que me molestaba aún mas. Grupos de profesores y alumnos avanzados abandonaban el edificio hasta dejarlo en un silencio de lo mas ruidoso. Aunque la gente se vaya, las ideas y los cálculos siguen zumbando en el aire; como los particulas de un gas chocan elasticamente contra el recipiente que lo contiene, la resolución de problemas siguen ocupando nuestras cabezas aunque ya no estemos ni hayamos cursado. Camino a Aikido, camino al kiosco, mientras espero que se me seque el pelo. Mientras me baño.Es asi como nos consumimos injustamente. Así como los grandes idolos deportivos (una vez retirados) sufren de aquellas cualidades fisicas que supieron conjurarles talento y reconocimiento, nuestra vision y perspectiva se deteriora tras cada magnifico avance. El don de colocar las palabras donde corresponden nos hace volvernos cada vez mas breves, concisos y peligrosamente simplistas. Cuantas bellezas de nuestra lengua han quedado en el camino. Y mientras hoy hay gente que insiste en pensar y decir, que hay palabras que usan los tontos para hacerse pasar por inteligentes, debo un par de mi ideas. Esos idiotas recuerdan las palabras mientras que los "no idiotas" no se esfuerzan en buscar términos que les permitan expresar sus pensamientos de manera mas eficiente. Creo que en ello hay mayor mediocridad, en la del cómodo, que en la del estúpido esforzado. Seguido, entiendo a la intelegencia como la capacidad de poder emplear una visión anal´ticia para resolver planteos tanto superfluos como imprescindibles. Memorizar datos, estadísticas, la erudición en si misma, es para mi un pseudo saber. No es conocer, porque la percepción de otras personas no es justamente la nuestra. Mientras una escicion de nuestra comunidad no se percate de llo, seguiran existiendo los abogados, la marginalidad y la automarginalidad, y la imposibilidad de que sepamos reconocer las leyes superiores de la convivencia y la paz. El querer pasar por encima a los demás, el exitismo y resultadismo, sin la emoción de un camino de la justicia, la verdad y el esfuerzo no hacen mas que denotar nuestros fracasos, sus fracasos, tus fracasos.
La llovizna ya era lluvia y mis pies estaban mojados. Era obvio que ya nadie me esperaba